martes, 17 de diciembre de 2013

Dos mil lo que sea...

No soy muy partidario de felicitar el año, odio a los que llega febrero y aún lo están felicitando, pero si soy partidario de dar los buenos días en la parada del autobus, en la cola de lo que sea o en la calle. Toca hacer balance aunque no sea obligatorio pero sin querer creo que todos lo hacemos, y yo esté año he aprendido lo que todos que no siempre se tiene que aprender algo, que... paso mejor a lo que no he aprendido: no he aprendido a hacer patatas fritas solo para una persona siempre me sobraba o me quedaba con hambre (importante), tampoco he aprendido que la relación de la edad que dice tu dni que tienes no tiene nada que ver con lo que haces o quieres, no me entra aún... Aunque si aprendí los horarios de los autobuses, a alejarme de gente tóxica y a seguir sin saber que quiero. A no hablar demasiado cuando tengo que hacerlo o a no hablar cuando no tengo que hacerlo pero esto está en lo que no he aprendido... He aprendido de las despedidas, que hay gente que se queda. Y que nos hemos tomado la vida como una lucha sin saber exactamente en que bando estamos en el que está a favor de nosotros o en contra. Que nos empeñamos en tirarnos cuando no nos caemos simplemente porque pensamos que si ocurre algo y es malo es bueno y tenemos esa necesidad de provocarlo, de decir 'No' cuando es un 'si' o un '¡SÍ!... de perjudicarnos porque si.

Y así se nos ha pasado otro año y se nos pasará el siguiente y tal.

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